Páginas de este Blog

Ingredientes para 4 personas:
24 ostras gallegas medianas;
1/4 de l de vino de cava brut;
250 gr. de zanahorias;
100 gr. de mantequilla;
2 puerros (sólo el blanco);
l rama de apio;
3/4 de L. de fumet ligero de pescado;
1 yema de huevo;
1 dl. De crema doble de leche fresca;
una pizca de sal y pimienta blanca de molino.
Preparación:
Hacer un caldo o fondo de sopa rehogando levemente en la mitad de la mantequilla 50 gr. de zanahorias, medio puerro y un cuarto de la rama del apio sin que lleguen a tomar color, o sea en blanco.
Añadir el fumet fino de pescado y dejar en el fuego hasta la cocción de los ingredientes. Pasar por una batidora y a continuación por un chino fino, para obtener un puré claro y ligero.
Cortar en juliana el resto de las legumbres y, en un recipiente con tapa, hacer sudar estos ingredientes con el resto de la mantequilla a fuego muy lento; añadir el vino de cava y reducirlo a la mitad. Sazonar únicamente con pimienta molida y muy poca sal, pues conviene tener en cuenta que se utilizará el agua salada de las ostras. Luego se moja con el fondo de sopa y se cocerá todo el conjunto hasta que las legumbres queden apenas hechas y un poco duras.
Calentar la crema doble a fuego lento sin que llegue a hervir, junto con la yema, trabajándola continuamente con una espátula de madera hasta que la cubra una película fina de crema ligada. Aparte abrir las ostras, para recuperar el agua que contienen en un recipiente. Para eliminar impurezas esta agua deberá filtrarse por un paño. Agregar igual cantidad de vino de cava y se sumergen ligeramente las ostras en este líquido durante unos 2 minutos o bien hasta que los lados de las mismas empiecen a ondularse. En cualquier caso, las ostras no deben nunca quedar cocidas en su totalidad. Calentar el fondo de sopa y la juliana de legumbres, agregar el agua de las ostras y se liga la sopa con la crema preparada. Añadir las ostras fuera del fuego y servir de inmediato.

Ahora que se nos acerca esta ilusionante estación estival:
¿Quién no tuvo un amor de verano alguna vez? Creo que todos y muchas veces también hemos sufrido por los desapegos de estos amores.Así que, a disfrutar de las vacaciones y del amor que ellas nos puedan deparar.

Como toda boda que se precie y pese a la formalidad y la pompa de la ocasión, el enlace del príncipe Guillermo y Catalina, desde la unión, duquesa de Cambridge, estuvo jalonado de momentos que permiten elaborar un primer anecdotario.
En la búsqueda de situaciones curiosas, los ojos de los presentes y las cámaras de televisión estuvieron puestos durante la ceremonia en los pajes, un grupo de niños y niñas de entre 3 y 10 años de edad escogidos entre hijos y nietos de la familia y de amigos.
Pero los niños “decepcionaron” a la concurrencia y a los espectadores y se comportaron con una corrección absoluta.
Eso era lo que buscaban los responsables del protocolo, que marcaron al milímetro el desarrollo la ceremonia en la abadía de Westminster y que sin duda se apuntaron un tanto, porque todo transcurrió según el libreto.
Si había alguien que podía romperlo era el príncipe Guillermo, que lo hizo segundos después de que Catalina llegara al altar, acompañada por su padre Michael, para decirle: “Estás preciosa”.
A continuación, segundos antes de que comenzara la ceremonia religiosa, se dirigió a su suegro y le comentó en tono de broma: “Se suponía que esto iba a ser una cosa pequeña y familiar”.
Detrás de ellos, 1.900 invitados, entre miembros de la realeza, jefes de Estado y de Gobierno y personajes famosos, además de una audiencia televisiva estimada de 2.000 millones de personas.
Tras el preceptivo “sí, quiero”, Guillermo tuvo algunos problemas para poner la alianza en el dedo anular de la mano izquierda de su esposa, y hubo de insistir y apretar durante unos instantes para colocar en su sitio el anillo de oro, un regalo de la reina.
Los asistentes mostraron en todo momento un gesto serio y formal, con la excepción de la prima hermana de Guillermo, Zara Phillips, y su prometido, el jugador de rugby Mike Tindall, que se mostraron relajados y riéndose durante el intervalo en que los recién casados y sus testigos acudieron a firmar en el registro de la abadía.
A la salida del templo, el príncipe tuvo algunos problemas para subir a la carroza tirada por caballos que llevó a la pareja hasta el palacio de Buckingham, en un recorrido por el centro de Londres.
La carroza dio la impresión de que podía volcar en el momento en que Guillermo puso pie en el estribo para subirse.
Ya camino de palacio, uno de los jinetes de la guardia real que escoltaron al matrimonio se cayó de su montura, afortunadamente sin consecuencias serias para el soldado.
Los que vieron el cortejo nupcial en directo y los cientos de millones que lo siguieron a través de televisión vieron a un caballo adelantar a la carroza real y salirse de la ruta marcada.
El caballo negro tiró a su jinete poco después de la salida de la abadía de Westminster y galopó por delante del cortejo oficial cuando pasaba por delante de Downing Street, la calle donde tiene la residencia oficial el primer ministro británico.
El momento que más se dejó a la improvisación fue el de la salida de los recién casados y sus familias al balcón principal del palacio de Buckingham, frente al que esperaban decenas de miles de personas.
Catalina se mostró impresionada y dejó escapar un “oh, my (God)”, una expresión de asombro traducible como “Dios mío”.
Como todo el mundo esperaba y deseaba, Guillermo y Catalina se besaron tras unos breves saludos y una vez que los familiares más directos les acompañaron en el balcón.
Ante el júbilo de los miles de personas que se concentraron en la gran plaza frente al palacio y en sus alrededores, Guillermo tomó la iniciativa y besó brevemente a Catalina.
Se puede decir que en ese momento habían cumplido, pero la gran sorpresa fue que hubo una segunda demostración de afecto, lo que será interpretado por muchos como una prueba más de que este es un matrimonio entre dos personas realmente enamoradas.
El segundo beso se produjo bajo el sobrevuelo de la escuadrilla aérea que conmemoró la boda con una exhibición sobre Londres, con aviones militares de la II Guerra Mundial y cazas modernos.
Ver Blog (http://shevalmeria.tu.tv)
Albergado en: tu.tv Un servicio de TU.tv