DESDE LA LEJANÍA

Trato de escribirte y sólo obtengo ausencia y
mi corazón sangra con el dolor de tu lejanía.
No puedo escribirte sin que las lágrimas surjan
inconscientemente de mis ojos y circulen
sin cesar alocadamente sin control por mis mejillas.
Si no fuera por esta maldita distancia que nos separa
acudiría puntualmente a tu lecho noche tras noche,
furtivamente, apasionadamente,
como visita el rocío cada mañana los pétalos
de la mas bella flor;
y besaría ardorosamente tus labios
sensuales, cálidos y rojos y me arrastraría
por tu cuerpo, cuál serpiente silenciosa
recorriendo tu geografía
desde el cuello hasta los pies.
Aunque muy lejos de mí, estás conmigo:
mi cuerpo no te tiene pero sí mi alma.
Shevalmeria