
Sé que te amo
Querida mía:
Hoy he pensado en ti, he sabido que te amo, que significas todo para mí. He pensado que sin ti perecería de tristeza porque tu vida es mi existencia.
Pienso cada día en lo que te quiero y que tengo suerte, tengo mucha suerte por ser dueño de tu amor y poder compartir cada día mis ilusiones, sueños y anhelos. Tengo suerte e incluso puedo presumir de ser amado por ti, porque nadie puede ser más feliz que yo.. por ti.
Sé que te amo, que debo mi felicidad a tus sentimientos, y que los míos llevan tu nombre, tienen el sabor de tus besos y suenan a la música celestial de tu voz acunando mis placeres.
Sé que te amo porque no me imagino sin amarte: sería un completo vacío lleno de lágrimas con tristeza y yo ya no sería yo.
Sé que te amo, tampoco el amor es racional, sólo está lleno de sentimientos, pero yo sé que te amo.
En fin, acepta mi amor, para que pueda seguir amándote cada día como ya te amo ahora e incluso más.
Mi amor es tuyo... lo sabes.
Tuyo.
(Shevalmeria)
La soledad es nuestra inseparable compañera hasta la muerte.
Al igual que el amor ha dado y da mucho para escribir.
Sin temor a equivocarme, creo, que los grandes literatos/as, inventores y toda la gama de grandes hombres y mujeres que han dejado la huella de su paso por este mundo, han sido grandes solitarios/as.
La soledad, muchas veces la buscamos y al encontrarla nos ponemos en contacto con nosotros mismos, interiorizamos.
De una u otra manera todos/as necesitamos una pequeña dosis.
Al convivir con ella aprendemos a conocernos y a conocerla.
Es incondicional a nosotros mismos.
Viaja junto con ese otro gran sentimiento "EL AMOR"; y es como si se pusieran de acuerdo y por un tiempo le cediera el lugar al amor para que viva contigo, te muestre el cielo, el paraíso...pero con la condición de que será solo una temporada, no eternamente, pues luego le tocará su turno de mostrarte el más grande infierno.
Cuando un gran amor termina ¿acaso no hace acto de aparición sin llamarla? y se vuelve nuestro refugio, la encontramos en el rincón más oscuro de nuestra habitación.
Nos observa destrozados, llorando, en carne viva, a corazón abierto...Está con nosotros/as en nuestros peores momentos, es la compañera que nunca falla.
Cuando estamos con ella o frente a ella somos libres de mostrarnos tal y como somos.
Mostramos lo que sentimos, lo que en ese instante vivimos...
La soledad es una mezcla de emoción positiva y negativa a la vez.
En el aspecto positivo todos/as la necesitamos en muchas etapas de nuestra vida. La buscamos para poder expresarnos, para escribir un poema, componer una canción, resolver cualquier problema, para pensar, para crear, para reflexionar.... es parte de nuestra intimidad, nos conoce y no le podemos mentir. Juega hasta el papel de dios, es inherente al ser humano.
Pero también en su lado más nefasto, nos hastía, nos fastidia porque sentimos como si se burlara, como si se ufana, se impone, pasa sobre nosotros/as, se ríe, se mofa, te dice: -aunque no quieras voy a vivir contigo por mucho tiempo y aunque no quieras siempre voy a estar al acecho- Y la odiamos, la espantamos. Hacemos mil cosas para alejarla pero es demás no se va, no se quiere ir...
Duerme, come y camina con nosotros/as, se vuelve una compañía indeseable que es más fuerte que todo y nos doblega.
Se instala en nuestra casa. Encuentra cobijo, un sitio tibio, seguro y muy adecuado para vivir y decide plantarse ahí.
Juega con nosotros/as e invita a sus aliados la nostalgia, la tristeza, el llanto, el dolor, la amargura... para que también se diviertan con esa pobre alma atormentada.
Se convierte en el buitre que nos persigue mientras caminamos por el desierto. Recoge los despojos que dejó el amor.
Al enamorarnos, siempre al final terminamos solos/as, por muchas razones.
Quizá el amor cambie de dueño/a o se termina; tal vez para el gran amor de nuestra vida, nosotros no lo somos y nos deja; posiblemente hay mucho amor por ambas partes, pero aparece la muerte y uno de los dos quedará sumido en una inmensa y terrible soledad.
Los hijos/as, nuestros polluelos echan sus propias alas y vuelan del nido, eso te deja con una enorme sensación de vacío, de nada y al final de tus días te quedas como empezaste ¡solo/a!
Algunas veces puedes estar rodeado/a de muchísima gente y sentirte solo/a.
Compartes el lecho con alguien y sentirlo a miles de kilómetros de distancia y te invade un enorme sentimiento de soledad.
O duermes solo en tu cama e inconscientemente estiras tu mano y tocas la nada, te sobrecoges y te recorre el frío de la soledad.
Llegas a tu casa, abres la puerta y te recibe la soledad con los brazos abiertos.
Se te antojan unas copas, vas a un bar. Buscas una mesa y la soledad se sienta junto a ti a compartir tus tragos.
O simplemente la elegiste como opción de vida, porque es lo que tú consideras mejor para ti, por tu profesión, por tu forma de pensar, o porque crees que nadie te podrá entender o comprender.
O quizá como mecanismo de defensa para que nadie, ni siquiera intente hacerte el más mínimo daño se vuelve como tu caparazón, tu coraza...
En nuestro hombro la llevamos siempre cargando a cuestas esa...¿Cómo la podemos llamar hada, ninfa, duende, elfo, bruja...? ¿Se le podrá poner alguno de esos nombres mitológicos?
No necesitamos buscarla o invocarla, llega solita, está contigo, es tu compañera y tu amiga obligada que a la larga debes aprender a aceptar y a convivir con ella te guste o no.
Blanca Guevara
Apareciste en mi vida, la iluminaste, la llenaste de amor
Le diste cariño, a mi débil y frágil corazón.
Que hago ahora, si te tengo lejos… quedo en oscuridad
Mi luz, se apagó… se alejó mi paz.
Pero...oigo tu voz... ahí estas.
Cálidos días pase a tu lado… era todo perfecto
No hacía falta nada más, solo con tu amor me bastaba para andar
Esos momentos divinos de mi mente nunca se borrarán
A pesar de tu ausencia, presentes vivirán.
Como te extraño, me hace tanta falta tu presencia
Pues eres aquella lucecita que ilumina mi vida
Con tu sonrisa tan galante y tan tierna
Hace que por ti esta niña sucumba indefensa
Mi vida, mi dulce amor… te amo tanto
Que no me hace falta nada más para ser feliz
Solo sentirte a mi lado y verte sonreír
Para sentirme segura… solo necesito un abrazo tuyo
Para sentirme amada, los candentes besos
Y tus caricias para quemar mis sentidos
...Mi poesía es para ti… porque eres mi luz, mi anhelado regalo
Mi mayor ilusión...
Mi luz porque iluminaste mi vida llenándola de cariño
Mi anhelado regalo, porque eres lo que siempre había soñado
Con defectos y virtudes… mi poeta esperado…¡¡
Y mi mayor ilusión, porque nunca antes había sido tan feliz,
Y eso te lo debo a ti… y contigo están mis sueños y mis ilusiones
De pasar mi vida contigo… de ser tu eterna amiga y compañera.
Quien cuide de ti, y quien te aliente a seguir cuando no puedas avanzar
Quien te de fuerzas, cuando las tuyas hayan desaparecido
Pero sobre todo quiero ser tu amor… tu eterno e infinito amor.
Me amas? Yo también te amo a ti… por todo lo que significas y eres para mí
Eres… fuego y pasión, alegría, poesía, comprensión y sobre todo eres… MI AMOR…¡¡
Principessa
Sobre la belleza es la historia, sobre todo, de la familia que han formado Kiki y Howard Belsey. Ella americana, negra, robusta y bella, y él inglés, profesor delgaducho y blanco, ambos cincuentones y padres de tres hijos. Su vida está ligada a la de otra familia más conservadora: los Kipps. Las madres se hacen amigas y los padres están enfrentados por sus teorías opuestas sobre Rembrandt. A pesar de que se trata de dos familias negras, una de ellas con padre blanco, no hay ningún interés por resolver o plasmar el conflicto racial, que quede claro. Pero aparte de la historia éste es un libro para recrearse en las pinceladas, aunque si se lee con ritmo resulta, también, delicioso.